Qué lindo que es escribir. Es como grabarme hablando, pero sin hablar. Además, uno puede modificar lo dicho para que lo que quiere decir se entienda mejor, más aún si está escribiendo en un dispositivo electrónico. Aunque, por supuesto, hablar, grabarse y video-grabarse también tiene sus ventajas.

Hay bastante que necesito decir hoy. Durante los últimos días me he dado cuenta de cosas muy importantes sobre mí mismo y la vida en general. Una es que las principales cosas que me hacen dejar de estar en armonía son (1) mi condicionamiento de apurarme para hacer lo más posible mientras trabajo (priorizar la productividad por sobre mantenerme en Paz), y (2) la preocupación por el mundo y por la salud de mis familiares, junto con el sentirme ignorado por no ser escuchado, ya que continúan viviendo y haciendo casi todo de la misma manera a pesar de lo que les he llegado a comunicar (algunas cosas repetidas veces), y que no se interesan por todo lo que vengo aprendiendo durante los últimos años, que tan crucial y útil sé que es para la humanidad, tanto a nivel individual, de salud mental y física, como a nivel social.

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Escribí esto hace más de un año, en un pequeño cuaderno… un día que me fui unas horas a la costanera del río, durante las cuales medité y escribí alternadamente. Por alguna razón no lo publiqué hasta hoy a pesar de sentir hace tiempo que podría ayudar a otros, pero hoy encontré el momento para transcribirlo, hacerle unas correcciones y compartirlo para que llegue a quienes tenga que llegar.

A los animales no humanos
lo que los separa de Dios
es sólo lo instintivo.
A los humanos
lo que nos separa de Dios
además de lo instintivo
es la capacidad de razonar
que, paradójicamente,
es lo que nos permite
volver a la Unidad.
Reunirnos con Dios.

Continuar leyendo "El único compromiso que no ata sino que libera (algo que escribí hace más de un año)"

La espiritualidad es una ciencia exacta: al reaccionar con apego/rechazo (‘tanha’ en idioma pali) ante lo que sea, nos alejamos de lo que consciente o inconscientemente estamos buscando al reaccionar con apego/rechazo (ansiar): la felicidad, la paz. Cada vez que reaccionamos con apego/rechazo nos alejamos más, y no sólo postergamos la tarea de deshacernos de los condicionamientos de reacción, sino que además la agrandamos.

Continuar leyendo "El alejamiento de y la vuelta a la felicidad"

Creo que esta es la lucha más intensa que he tenido con mis impulsos, que nunca aguanté tanto deseo como esta vez. Hay una torta en la heladera, estoy solo, y mi mente busca mil excusas para satisfacer el deseo: éticamente no hay problema porque van a tirarlo si no lo como yo, y el impacto a la salud de mi cuerpo no me parece tan importante (el deseo es mucho más fuerte).

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Hasta hace poco más de un año, creía no ser adicto a ninguna sustancia, pero luego de aprender y observar dentro y fuera mío algunas cuestiones, me di cuenta de que estaba equivocado. Para quien no lo hubiera notado aún, vivimos en una sociedad en la cual el gluten (presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno), los lácteos y el azúcar blanca representan una gran parte de lo que se consume (no es que tenga datos oficiales, pero basta con pensar y observar un poco para darse cuenta de esto). Y la razón de esto, que no debería sorprendernos, es que (más allá de sus perjuicios a la salud -para más información explorar los enlaces en “Fuentes y más información”-) son sustancias sumamente adictivas. Inocentemente creemos que nos gusta su sabor, cuando en realidad lo que nos gusta es lo que genera en nuestro sistema nervioso (como cualquier otra droga, sin exagerar) y por eso es que, quizás la mayor parte de las veces, se consumen combinadas.
Es impresionante la cantidad de combinaciones habituales, incluso diarias, de estas sustancias:

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