Escribí esto hace más de un año, en un pequeño cuaderno… un día que me fui unas horas a la costanera del río, durante las cuales medité y escribí alternadamente. Por alguna razón no lo publiqué hasta hoy a pesar de sentir hace tiempo que podría ayudar a otros, pero hoy encontré el momento para transcribirlo, hacerle unas correcciones y compartirlo para que llegue a quienes tenga que llegar.

A los animales no humanos
lo que los separa de Dios
es sólo lo instintivo.
A los humanos
lo que nos separa de Dios
además de lo instintivo
es la capacidad de razonar
que, paradójicamente,
es lo que nos permite
volver a la Unidad.
Reunirnos con Dios.

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Como cada vez estoy compartiendo más mis conocimientos e ideas, sentí que sería bueno escribir una biografía para explicar cómo llegue a ser (y cómo yo veo cómo llegué a ser) quien soy hoy. Ayer a la noche empecé, y me quedé durante varias horas escribiéndola, y resultó ser bastante terapéutico porque tomé dimensión de todo lo que viví en tan pocos años y comprendí mejor y con más claridad mi historia. Agradezco profunda y sinceramente a todos y cada uno de quienes forman y formen parte la historia de esta vida que me elegí y sigo eligiendo vivir. Bienvenidas sea cualquier preguntas u opiniones, preferiblemente respetuosas.

Nací en el ’91 en una familia bastante unida, amorosa y económicamente estable. Siempre recibí, materialmente, todo lo que necesitaba y más aún: servicios de educación y salud privadas, clases particulares de lo que quería, salidas, juguetes de sobra y muchos viajes, tanto familiares como escolares, pero, emocionalmente, si bien en general estaba feliz, los momentos de enojo y angustia eran cada vez más comunes a medida que crecía. Esto se debía, por una parte, a lo normal en esta cultura, que es que los padres no tengan el conocimiento que permite mantener una estabilidad emocional (lo cual implicó dos cosas: el impacto directo de sus emociones negativas en mí, y que yo tampoco supiera mantener mi estabilidad emocional), y, por otra parte, a que, sumado a eso, en el colegio muchas veces me tomaban de punto y me dejaban de lado por ser distinto: me gustaba el arte (tomé clases de dibujo y pintura; luego de batería); no me interesaban tanto las chicas (y las que me atraían no gustaban de mí) ni el fútbol; me pasaba horas jugando frente a la computadora; y practicaba skateboarding. 

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