Qué lindo que es escribir. Es como grabarme hablando, pero sin hablar. Además, uno puede modificar lo dicho para que lo que quiere decir se entienda mejor, más aún si está escribiendo en un dispositivo electrónico. Aunque, por supuesto, hablar, grabarse y video-grabarse también tiene sus ventajas.

Hay bastante que necesito decir hoy. Durante los últimos días me he dado cuenta de cosas muy importantes sobre mí mismo y la vida en general. Una es que las principales cosas que me hacen dejar de estar en armonía son (1) mi condicionamiento de apurarme para hacer lo más posible mientras trabajo (priorizar la productividad por sobre mantenerme en Paz), y (2) la preocupación por el mundo y por la salud de mis familiares, junto con el sentirme ignorado por no ser escuchado, ya que continúan viviendo y haciendo casi todo de la misma manera a pesar de lo que les he llegado a comunicar (algunas cosas repetidas veces), y que no se interesan por todo lo que vengo aprendiendo durante los últimos años, que tan crucial y útil sé que es para la humanidad, tanto a nivel individual, de salud mental y física, como a nivel social.

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Creo que esta es la lucha más intensa que he tenido con mis impulsos, que nunca aguanté tanto deseo como esta vez. Hay una torta en la heladera, estoy solo, y mi mente busca mil excusas para satisfacer el deseo: éticamente no hay problema porque van a tirarlo si no lo como yo, y el impacto a la salud de mi cuerpo no me parece tan importante (el deseo es mucho más fuerte).

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Actualización: Escribí esta nota en febrero del 2013. Siendo hoy 3 de mayo del 2015, aclaro que volví a consumir las 3 sustancias muchísimas veces a pesar de las muchísimas veces que decidí dejarlas y períodos más y menos largos de no consumirlas (esto demuestra lo adictivas que pueden ser; en mi caso se suma el hecho de que desde niño las consumía en abundancia). Ahora, hace unos días que, con más voluntad que nunca antes, tomé la decisión definitiva de no volver a consumir lácteos, azúcar ni harina de trigo refinada (sí integral, como transición). Por ahora voy muy bien; veremos cómo me va esta vez. Además, les comparto una herramienta maravillosa que encontré hace un rato, muy bien pensada para ayudarnos a cumplir cualquier objetivo que nos pongamos: www.stickk.com

El 13 de enero me propuse no consumir ninguna de estas tres sustancias adictivas durante 1 mes. ¡Hoy se cumple ese mes!

Si no sabés por qué hice esto ni/o por qué digo que son adictivas, te invito a que leas este artículo de mi blog: http://bit.ly/X2Z1Nw. Para quien no lo sepa, hago saber que tampoco consumo ningún tipo de carne (que, como pueden informarse en el artículo, también es adictiva) ni otros productos animales (salvo lácteos) hace ya más de un año.

Decidí hacer 1 mes luego de varios intentos fallidos de abandonarlas de forma definitiva en los que a la semana o dos como mucho, teniendo estas sustancias a mano (vivo con mi familia nuclear que se alimenta mayormente de manera tradicional), volvía a consumirlas; y la idea de hacerlo durante 1 mes surgió a partir de esta charla TED.

A pesar de no haber tenido éxito con el trigo, siento que el desafío me ayudó muchísimo: hoy por fin siento seguridad sobre que no volveré a consumir lácteos, azúcar blanca ni harina refinada, y si bien aún no me siento listo para abandonar el trigo por completo, dentro de poco comenzaré un mes sin nada de gluten (para entender por qué, seguí leyendo) que sin dudas me ayudará más aún a lograr mis propósitos.

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Hasta hace poco más de un año, creía no ser adicto a ninguna sustancia, pero luego de aprender y observar dentro y fuera mío algunas cuestiones, me di cuenta de que estaba equivocado. Para quien no lo hubiera notado aún, vivimos en una sociedad en la cual el gluten (presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno), los lácteos y el azúcar blanca representan una gran parte de lo que se consume (no es que tenga datos oficiales, pero basta con pensar y observar un poco para darse cuenta de esto). Y la razón de esto, que no debería sorprendernos, es que (más allá de sus perjuicios a la salud -para más información explorar los enlaces en “Fuentes y más información”-) son sustancias sumamente adictivas. Inocentemente creemos que nos gusta su sabor, cuando en realidad lo que nos gusta es lo que genera en nuestro sistema nervioso (como cualquier otra droga, sin exagerar) y por eso es que, quizás la mayor parte de las veces, se consumen combinadas.
Es impresionante la cantidad de combinaciones habituales, incluso diarias, de estas sustancias:

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