Reflexiones sobre los regalos

Categorías Economía, Espiritualidad, Reflexión, Sociedad

Acercándose el día de la madre, han vuelto a mi mente algunas reflexiones que he hecho a lo largo de los últimos años respecto a los regalos, y que generaron varios cambios en mí. Aquí las comparto.

No demandemos regalos

¿Por qué pedimos regalos? ¿Para estar seguros de que nos aman? ¿Simplemente por costumbre? Incluso si demandar que otro nos pruebe su amor nos pareciera correcto, que nos regalen algo no necesariamente significa que nos aman, y menos aún en fechas establecidas como cumpleaños y días especiales. Muchas veces (quizás la mayoría en esta cultura) significa simplemente que el otro cumplió con el deber que sentía de regalarnos algo para sentirse mejor. Un regalo que seguro demuestra amor es aquel hecho independientemente de la fecha, hecho especialmente porque el otro decidió demostrarnos amor a través de un regalo.

Si nos sentimos faltos de amor, tenemos muchas formas más de recibirlo que mediante el regalo, pero queriéndolo en esa forma, ¿cómo sentirnos faltos de amor con la cantidad de regalos que nos da la vida todo el tiempo? Recordemos y valoremos lo que ya tenemos y recibimos constantemente.

Si queremos que el resto sea feliz, no deberíamos esperar nada del otro, para así dejarlo ser según lo que sienta. Cuando tenga ganas de demostrar su amor hacia uno, lo hará. Si no tiene ganas de demostrar amor, ¿no será el otro el que lo necesita? Para dar amor hay que tenerlo. Si lo sentimos, démoselo. Una de las tantas formas de darlo es mediante un regalo, pero no regalemos cualquier cosa.

Regalemos algo que el otro no podría conseguir

¿Qué sentido tiene regalar algo que al otro le costaría mucho menos conseguir que a uno? Algunos podrán decir que el sacrificio que implica. Como no alcanza con estar demandando que el resto pruebe su amor (y que además lo pruebe en forma de regalo), quizás alcance con demandar que se esfuerce por regalarnos que conseguiríamos con menos esfuerzo, ¿no?

¿Acaso el sacrificio es muestra de amor? No si es para conseguir algo que el otro podría conseguir con menos esfuerzo. Esta actitud es ridícula y anti-económica. Si apuntamos a ser felices, lo que necesitamos es cooperar; facilitarnos la vida entre todos; maximizar la felicidad y minimizar el sufrimiento; hacer más con menos. Si alguien quiere algo que a mí me cuesta mucho menos conseguir que al otro, ¿qué mejor que darle esto como regalo?

No compremos regalos; hagámoslos

¿Qué es más valioso que algo que al otro le costaría más que a uno conseguirlo? Quizás algo que el otro no podría conseguir de ninguna manera si no fuera por uno. Algo no sólo pensado, sino también hecho exclusivamente para otro.

Por si ese motivo no fuera suficiente, la gran mayoría de lo que podemos comprar (al contrario de la gran mayoría de cosas que podemos hacer) implica en su producción, consumo o descarte cuestiones como destrucción medioambiental y/o violación de los derechos de otros seres, humanos o animales, y al comprar algo así estamos siendo cómplices de todo eso.

No esperemos que el otro valore nuestro regalo

Esperar que el otro valore nuestro regalo sería esperar algo a cambio, y por lo tanto no sería más un regalo (por definición, un regalo es una entrega sin requerir nada a cambio). Si el otro ser no lo sabe valorar, probablemente le falte amor, o esté tan invadido por otros conceptos que no puede ver el amor en nuestro regalo, al igual que cuando nosotros no valoramos lo que todo el tiempo recibimos y tenemos de parte de la vida y la naturaleza.

Feliz amor en el día de la madre y en el resto de los días y los no-días para todos. Gracias, madres, por existir. Sin ustedes, no seríamos. Así de sagradas son. Ténganlo presente.

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