Drogas socialmente aceptadas – harinas (gluten), lácteos, azúcar blanca y más

Categorías Espiritualidad, Salud, Sociedad

Hasta hace poco más de un año, creía no ser adicto a ninguna sustancia, pero luego de aprender y observar dentro y fuera mío algunas cuestiones, me di cuenta de que estaba equivocado. Para quien no lo hubiera notado aún, vivimos en una sociedad en la cual el gluten (presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno), los lácteos y el azúcar blanca representan una gran parte de lo que se consume (no es que tenga datos oficiales, pero basta con pensar y observar un poco para darse cuenta de esto). Y la razón de esto, que no debería sorprendernos, es que (más allá de sus perjuicios a la salud -para más información explorar los enlaces en “Fuentes y más información”-) son sustancias sumamente adictivas. Inocentemente creemos que nos gusta su sabor, cuando en realidad lo que nos gusta es lo que genera en nuestro sistema nervioso (como cualquier otra droga, sin exagerar) y por eso es que, quizás la mayor parte de las veces, se consumen combinadas.
Es impresionante la cantidad de combinaciones habituales, incluso diarias, de estas sustancias:

Algunas combinaciones comunes de trigo, lácteos y/o azúcar blanca

  • Alfajores / conos con dulce de leche / chocolate con leche / mousse de chocolate
  • Galletitas industriales con chocolate con leche o dulce de leche, mojadas en leche
  • Pan / galletita con manteca / queso crema y azúcar / dulce de leche / mermelada
  • Facturas o masitas con dulce de leche o chocolate con leche
  • Tortas (chocotorta, cheesecake, milhojas, lemon pie, pastafrola, entre otras)
  • Panqueques
  • Churros
  • Pizza con queso
  • Pastas con queso rallado o salsas de queso
  • Empanadas con queso
  • Panes con sabor a queso
  • Helados
  • Leche con cereales
  • Yogures
  • Dulce de leche
  • Chocolate con leche
  • Tortafritas
  • Pastelitos

Más allá de la lista, al leer los ingredientes de los productos “alimentarios” más consumidos que explícitamente no contienen trigo, lácteos o azúcar, no es raro descubrir que al menos una de las tres sustancias está presente: hamburguesas con leche y azúcar, milanesas de soja con leche, copos de cereal “sin azúcar” pero con azúcar, entre tantos otros ejemplos.

Tanto el gluten como los lácteos contienen opioides. Farmacológicamente los opioides son utilizados para calmar dolores. Nos relajan, calman la ansiedad.

El trigo, el cereal con mayor concentración de gluten, era utilizado en Egipto, mediante distintas preparaciones, para calmar dolores y como alucinógeno. El pan no solía hacerse de trigo salvo, como en muchos otros lugares durante la historia, para las clases más altas de la sociedad. En cambio se hacía de centeno, de cebada u otros cereales. El trigo es el que más opioides tiene, pero todos los aminoácidos derivados del gluten son opioides.
En la leche, la caseína (sustancia opioide) naturalmente cumple la función de mantener a la cría mamífera cerca de su madre durante el período de lactancia. Lo que hace que los lácteos sean adictivos para nosotros es que la cantidad de opioides en la leche de vaca es, por el tamaño del animal, mucho mayor a la de la leche humana.

El azúcar, al contrario, no tiene opioides, pero desencadena la producción de opioides en nuestro cerebro, al igual que recibir masajes (una opción mucho más sana, ¿no?). Además, el nivel de glucosa en sangre aumenta muy rápidamente, generando un estímulo muy fuerte, seguido por una depresión del nivel de glucosa, por lo que sentimos ganas de volver a consumir glucosa para nivelarlo.

Y todo esto sin tener en cuenta al glutamato monosódico (un poderoso resaltador de sabor también adictivo, presente en la mayoría de los productos industriales bajo distintos nombres o en una cantidad lo suficientemente baja como para no figurar en los ingredientes), ni a la carne cocida (que no casualmente suele combinarse con harina y lácteos -choripan, pancho, milanesa, sánguches de fiambres y queso, empanadas, etc.-, ya que tiene otros opioides -hemoglobina-).

Reflexiones y conclusión

¿Podemos reconocer, entonces, que vivimos en una sociedad de drogadictos? ¿O tenderemos a negarlo al igual que quienes son adictos a otras sustancias?

Estas comidas son parches emocionales que tapan angustias, ansiedad y enojos producidos por una sociedad en la que desde niños nos transmiten tantos miedos (a lastimarnos, a morir, a no ser, a no poder, a no tener, a vivir) que se transforman en angustias y luego en enojos. Debemos, entonces, dejar de emparchar estos síntomas para sanarlos de raíz.

Recordemos que el primer paso para la solución de cualquier problema es reconocerlo; luego sólo hace falta la voluntad. Lo que buscamos es sentirnos bien porque es como nos sentiríamos si no tuviéramos angustias, así que podemos generar momentos y realizar prácticas que nos nutran mental, física y espiritualmente, cultivando nuestra salud integral, haciendo lo que nos gusta y soltar lo que sabemos que nos hace mal. Liberarnos de los condicionamientos que recibimos durante nuestras vidas desde nuestra familia y la sociedad, y ser nosotros mismos. Sin rencores y sin miedos.

Fuentes y más información
sobre la adicción (y problemas de salud relacionados) al consumo de estas sustancias:

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Comentarios

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4 pensamientos en “Drogas socialmente aceptadas – harinas (gluten), lácteos, azúcar blanca y más

  1. Es que no sabemos lo bien que nos podríamos sentir!
    Desde que nacimos comiendo cosas que nos desequilibran.
    Desde que nacimos!
    ¿cuanto tarda un bebe en que le pongan a la mano un pedazo de pan?
    Realmente, estamos siempre a medio pelo, aguantando… sin explotar todo nuestro potencial.. simplemente Dejando de comer algunas cosas, mas que Sumando “buenos alimentos”..
    Creo que hasta es mas importante recalcar la accion de “Dejar de…”

    PD: Faltó en la lista una de mis ANTERIORES debilidades (estoy declarandolas perteneciemtes al pasado)
    las Facturas con Crema Pastelera. (huevo y leche)

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  2. pero que me puedo comer que me calme ahora la ansiedad de un pedazo de chocolate! hasta que no tenga una planta de stevia y pueda masticar sus hojas de azúcar puro… no podré dejar algunos placeres de esta vida banal… que nos mata poco a poco…

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