El único compromiso que no ata sino que libera (algo que escribí hace más de un año)

Categorías Espiritualidad, Reflexión, Sociedad

Escribí esto hace más de un año, en un pequeño cuaderno… un día que me fui unas horas a la costanera del río, durante las cuales medité y escribí alternadamente. Por alguna razón no lo publiqué hasta hoy a pesar de sentir hace tiempo que podría ayudar a otros, pero hoy encontré el momento para transcribirlo, hacerle unas correcciones y compartirlo para que llegue a quienes tenga que llegar.

A los animales no humanos
lo que los separa de Dios
es sólo lo instintivo.
A los humanos
lo que nos separa de Dios
además de lo instintivo
es la capacidad de razonar
que, paradójicamente,
es lo que nos permite
volver a la Unidad.
Reunirnos con Dios.

Veo hermanos humanos
que me enseñan
a pesar de su ignorancia
están tranquilos;
al menos durante un rato,
o siempre.
Porque tienen menos consciencia
y están menos enfermos de consciencia.
No sienten tanto compromiso.
No por sabios,
pero están más tranquilos,
y de eso debo aprender. Aprendo.

En el camino a la sabiduría
(o al menos en el mío)
primero hay tranquilidad,
(porque no hay compromiso
porque no hay conocimiento)
luego se pierde la tranquilidad
(porque hay compromiso
porque hay conocimiento superficial)
y por último vuelve
la máxima tranquilidad
(porque no hay compromiso,
porque hay conocimiento profundo).

Que hacer esto,
que ayudar a éste
que acordarse de esto
y lo otro
y el otro…

¡BASTA!
y con amor:

BASTA 🙂

Me embarqué en el compromiso
Ahora ya entendí por qué desembarcar
pero todavía sigue el barco en el mar.
O no veo la tierra donde bajar.
O no me animo a nadar hasta ella.

Compromiso con la ecología
con la ética
con los animales
con la salud
con la información

BASTA

De ahora en más
El único compromiso
Mi único compromiso
es con
el AMOR de DIOS
Y NADA MÁS.

Eso es; eso significa…
con la aceptación de cada instante
con la integración
con la tolerancia
con la disponibilidad
con la entrega
con el perdón
con la comprensión
con la confianza
con la liberación
con la tranquilidad.

No me apuro más
No hago más planes
No me distraigo más
No hago nada que no venga de Dios
o que me haga volver a Dios
No hago nada que no sienta ganas de hacer
salvo que sea desde o hacia el amor.

Recupero esa cualidad de los niños
Pero con sabiduría.

Soy libre.
No tengo ningún compromiso que me ate
Sólo uno que me libera.

No vivo en ningún lado,
sólo tengo un lugar donde dejar
mis posesiones (que no son realmente mías).

Sigo, sin querer,
haciendo planes
preocupándome por el futuro.

Por suerte lo veo
y recuerdo que
si no me preocupo
estoy bien
y si estoy bien
no debo preocuparme
porque si estoy bien
mis relaciones también.

Dejo de preocuparme (1)
Me estabilizo (2)
Hago lo que tenga que hacer* (3)

*lo que haga desde mi armonía; eso es lo que tenga que hacer.

“Sólo da lo que tengas ganas de dar
y lo que puedas dar.
Si no tienes ganas de darlo, no lo des
y si no puedes darlo, no te esfuerces en poder.
Lo que puedas y quieras,
eso es justo lo necesario.”

Tengo miedo de volver
Y que todo siga igual.
Ya basta de altibajos,
quiero dejar de echar a
perder mi vida.
Todo lo recorrido
sólo habrá sido en vano
cuando llegue a dejar de
vivir con altibajos.

Por eso la prioridad n° 1
es llegar ahí.
Mediante la meditación
y momentos como éste;
sólo o acompañado.

Estoy rodeado
de minas que explotan.
Tengo que andar con mucho cuidado
para llegar a una zona segura.

Acá estoy bien
pero siento que
tan pronto me descuide
estaré otra vez en
el mismo círculo vicioso.

¿Qué hago? ¿A dónde voy?

 

No pretendo terminar hoy, ni mañana,
liberado del sufrimiento por completo.
Pero sí vivir cotidianamente
en un estado de Paz.
Feliz, agradecido por donde estoy,
y por donde voy a estar
(y por donde estuve).

 

Dios es hermoso
Está en todos lados
Está aquí, lo sé.
Pero
una parte mía
se resiste a Él
RePero

otra parte mía
quiere entregarse a él

y esta parte
es la que hizo

que estás palabras
estén aca

Puedo recordar
con mucha claridad
la tranquilidaaaaad

que sentía seguido
cuando era niño.

Y me angustio por la disonancia entre esa
tranquilidad

y lo que siento
ahora casi siempre.

Ese estado es libre
de deseo
                  de ansiedad
de miedo
de todo mal.

Y ahora
lo que me separa de ese estado
es justamente
desearlo.

Por eso debo meditar más
sentarme a simplemente no desear
Por eso debo recordar más seguido a Dios
Por eso debo ir a las situaciones que me lo recuerdan.

Hoy, más de un año después de haber escrito esto, puedo decir que, si bien he vuelto a caer muchas veces en algunos círculos viciosos, puedo ver claramente un progreso, ya que también he salido de muchos y realmente vivo más tranquilo, con menos intensos y menos frecuentes altibajos; con una armonía cada vez mayor, y esto con toda certeza es, no sólo, pero, sobre todo, gracias a los cursos-retiros de meditación Vipassana y a meditar diariamente dos veces por día.

Gracias por leer. Seas quien seas, que disfrutes y estés en Paz.

Maum

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