Este es el momento más hermoso de tu vida. También lo fueron todos los momentos que viviste, y lo serán todos los que vivas. En cada momento y en cada cosa está presente toda la hermosura del universo, junta. Ahora sólo te toca darte cuenta y ser consciente de toda esa hermosura.

Alguno podría preguntar: “¿y luego para qué haría algo, si no hay nada por mejorar, si ya es todo perfecto?“. Y la respuesta sería: “Un árbol no crece por sentir que es chico, sino porque está en su naturaleza, al igual que el Universo se expande porque está en su naturaleza. Igualmente, cuando seas consciente de lo infinitamente perfecto y hermoso de cada cosa y momento, naturalmente harás, y no sólo harás, sino que harás con hermosura y perfección“.

Tal como las/os niños/as que dejan todo desordenado luego de jugar por no darse cuenta de todo lo que cuesta ordenarlo ni de que hay otro haciéndolo por ellas/os, es así como aún gran parte de nosotros sigue comprando, consumiendo y/o tirando lo que y como se le da la gana, por no darse cuenta de todo lo que cuesta su forma de vivir ni de que que hay otros (no sólo humanos) pagando el costo, con sufrimiento y muerte.
Fuimos malcriados, pero podemos reconocerlo y cambiar por cuenta propia.
No más excusas. Maduremos. Vivamos responsablemente.

De niño fui creyente en un Dios ajeno a mí, porque creí en lo que me enseñaron. Luego decidí no creer en Dios, porque me di cuenta de que no era comprobable su existencia. Después fui agnóstico, porque me hicieron dar cuenta de que tampoco era comprobable su no-existencia.
Ahora no creo: SÉ que Dios existe, y además sé que es lo único que existe. Todo lo que existe es Dios. No somos cuerpos, ni mentes, y ni siquiera almas: sólo somos Dios experimentándose a sí mismo.

“Es demasiado esfuerzo cosechar los granos, ojalá los vendieran ya cosechados.” Concedido.
“Es demasiado esfuerzo moler los granos, ojalá los vendieran hechos harina.” Concedido.
“Es demasiado esfuerzo hacer el pan / la masa, ojalá l@ vendieran ya hech@.” Concedido.
“Es demasiado esfuerzo preparar el alimento, ojalá lo vendieran listo para comer.” Concedido.
Y así, estamos demandando demasiados recursos para obtener algo de peor calidad. Mayor costo real, menor beneficio real. ¡Y seguimos sin estar satisfechos!
¿No será momento de darnos cuenta de que “progreso” no significa “tener cada vez más”, sino “necesitar cada vez menos”?
¿No será momento de darnos cuenta de que nunca estaremos satisfechos a no ser que decidamos estarlo?

Hagas lo que hagas, nunca lo hagas por pensar o sentir que si no lo hicieras, algo malo sucedería. Eso es actuar desde el miedo. Al contrario, que siempre sea por creer que haciéndolo, algo bueno sucedería. Eso es actuar desde el amor.

Si no creés que podamos cambiar el mundo, entonces, por favor, leé este mensaje. Si creés que sí podemos lograrlo, leelo igual por si hay información o reflexiones que puedas encontrar valiosas, y por favor compartilo con quienes conozcas que no crean que sea posible cambiar el mundo. Si ni siquiera considerás que haga falta cambiar el mundo, entonces seguí leyendo para encontrarte con datos que quizás no conozcas. Es urgente que todos conozcamos cierta información y sepamos que sí podemos cambiar el mundo para bien.
Aunque haya sido escrito por mí, este texto es tanto mío como tuyo. Podés compartir el enlace de la publicación original, copiar el texto en donde quieras o incluso modificarlo a gusto, nombrándome o no. Confío en tu criterio.

Ser de espíritu pesimista:

Ante todo, gracias por estar leyendo estas palabras. Por favor, no interpretes esto como una ofensa, sino como un pedido de reflexión. Yo sí creo que podemos cambiar el mundo, pero no si vos creés lo contrario. Pensemos…

Continuar leyendo "Carta abierta a quien crea que no se puede cambiar el mundo"

Casi nadie tiene ni tiempo ni ganas para ponerse a pensar ni para cambiar sus costumbres y sus hábitos. Por eso todos seguimos apoyando lo que criticamos (tanto mediante no estar cambiándolo activamente como mediante nuestros hábitos y costumbres sin los cuales no existiría): un mundo violento; un mundo de violación constante, directa e indirecta de los derechos de todos los seres (humanos, no humanos y del planeta). Un mundo que nos saca el tiempo y las ganas para ponernos a pensar y cambiar nuestras costumbres y nuestros hábitos.
Ese tiempo y esas ganas están en cada uno de nosotros. Accionémoslas.

Acercándose el día de la madre, han vuelto a mi mente algunas reflexiones que he hecho a lo largo de los últimos años respecto a los regalos, y que generaron varios cambios en mí. Aquí las comparto.

No demandemos regalos

¿Por qué pedimos regalos? ¿Para estar seguros de que nos aman? ¿Simplemente por costumbre? Incluso si demandar que otro nos pruebe su amor nos pareciera correcto, que nos regalen algo no necesariamente significa que nos aman, y menos aún en fechas establecidas como cumpleaños y días especiales. Muchas veces (quizás la mayoría en esta cultura) significa simplemente que el otro cumplió con el deber que sentía de regalarnos algo para sentirse mejor. Un regalo que seguro demuestra amor es aquel hecho independientemente de la fecha, hecho especialmente porque el otro decidió demostrarnos amor a través de un regalo.

Continuar leyendo "Reflexiones sobre los regalos"