Carta abierta a quien crea que no se puede cambiar el mundo

Categorías Reflexión, Sociedad

Si no creés que podamos cambiar el mundo, entonces, por favor, leé este mensaje. Si creés que sí podemos lograrlo, leelo igual por si hay información o reflexiones que puedas encontrar valiosas, y por favor compartilo con quienes conozcas que no crean que sea posible cambiar el mundo. Si ni siquiera considerás que haga falta cambiar el mundo, entonces seguí leyendo para encontrarte con datos que quizás no conozcas. Es urgente que todos conozcamos cierta información y sepamos que sí podemos cambiar el mundo para bien.
Aunque haya sido escrito por mí, este texto es tanto mío como tuyo. Podés compartir el enlace de la publicación original, copiar el texto en donde quieras o incluso modificarlo a gusto, nombrándome o no. Confío en tu criterio.

Ser de espíritu pesimista:

Ante todo, gracias por estar leyendo estas palabras. Por favor, no interpretes esto como una ofensa, sino como un pedido de reflexión. Yo sí creo que podemos cambiar el mundo, pero no si vos creés lo contrario. Pensemos…

¿Cómo no vamos a poder cambiar el mundo, si ya lo hicimos en tan sólo 1 siglo más de lo que lo habíamos cambiado durante los 200 mil años que llevamos aquí? En tan sólo 1 siglo rompimos gran parte del equilibrio natural, heredado por 4 mil millones de años de vida en la Tierra.

Destruimos la mitad de los pantanos del mundo en tan sólo 50 años. Gracias a la humanidad, 1 de cada 10 grandes ríos (como el Jordán) no llegan al mar durante varios meses del año. El nivel del Mar Muerto desciende más de 1 metro por año. Redujimos el espesor de la cubierta helada del ártico un 40% en tan sólo 40 años. La selva del Amazonas se redujo en más de un 20% desde 1960. Hicimos que se estén extinguiendo 150 especies de animales por día (1000 veces mayor a lo que siempre fue). Estamos matando más de 3 mil animales no humanos cada segundo. Se construyeron más de 3 mil edificios y rascacielos en una ciudad (Shangai), en tan sólo 20 años. En Estados Unidos se produce alimento suficiente para alimentar a 2 mil millones de humanos (aunque la mayoría se destina a la cría de animales que luego sacian la demanda inconsciente de unos pocos). Logramos que se construyan, distribuyan y vendan cientos de millones de productos cada mes (aunque violando derechos de seres humanos y no humanos mediante explotación, muerte y contaminación), y también que sea posible comunicarnos y compartir información de todo tipo de una punta del mundo a la otra en instantes. Y la lista de ejemplos de acciones que hace tan sólo 1 siglo hubiéramos considerado imposibles, continúan casi infinitamente.
[Fuente principal]

Pudimos hacer todo eso, y aún así, ¿seguís creyendo que no podemos cambiar el mundo? Si la mayoría de los ejemplos anteriores son de destrucción, es porque hasta ahora hemos utilizado nuestro potencial humano, la mayoría de las veces, para el enriquecimiento personal o para beneficios insignificantes y hasta simplemente ilusorios (pocas veces realmente significativos), casi siempre sin conocer o sin pensar en las consecuencias. Pero…

¿Qué creés que pasaría si dejáramos de utilizar todos los recursos que tenemos a nuestra disposición (incluyendo tiempo, energía y dinero) en cosas que directa o indirectamente perjudican más de lo que benefician (o simplemente no benefician a nada ni a nadie), y comenzáramos a utilizarlos en beneficiar lo más posible perjudicando lo menos posible?
Solucionaríamos muchísimos problemas del mundo en muy poco tiempo.

Afortunadamente, cada vez más y más gente se da cuenta de esto, habiendo hoy una creciente y sorprendente cantidad de organizaciones y emprendimientos sociales en todo el mundo, buscando y logrando activamente generar cambios benéficos. Esto es muy bueno, pero todavía no somos suficientes. Necesitamos ser más aún para lograrlo, y acá es donde vos entrás.

Mientras más seamos los que creemos que es posible cambiar el mundo, más posible será cambiarlo.

Podemos cambiar el mundo, pero para eso es necesario que dejes de buscar excusas para no cambiar. Es mentira que vos no podés hacer nada, y también es mentira que lo que vos hacés no tiene casi ningún impacto en el mundo. Son mentiras tan ridículas como que no podemos cambiarlo.

Todos somos responsables de todo lo que sucede en todo sistema en el que participamos. Como consumidores, cumplimos un rol importantísimo, pero la mayoría aún no se da cuenta. Cada acción (o no-acción) de cada uno tiene implicancias que van mucho más allá de lo visible. Además, el ejemplo de cada uno produce cambios en quienes lo rodean (¿o acaso creés que quien te pasó este texto inventó todos los cambios que hizo de la nada?), y el cambio en ellos pasa a ser un ejemplo para muchos más, creando así un aumento exponencial de cambio.

Podemos cambiar el mundo, pero para lograrlo es necesario que pienses en lo que hacés (y en lo que no hacés) que hace que el mundo siga con los problemas que tiene. Es necesario que pienses en qué hacer (y qué no hacer) para que el mundo mejore.

Pensá en todo lo que implica cada acción que realizás, tanto hacia dentro como hacia fuera. Cada vez que comprás algo (¿dónde, cómo y por quienes fue producido?, ¿cómo y por quienes fue transportado?, ¿cómo se usará el dinero que diste a cambio de lo que querías?, ¿por qué cuesta esa cantidad de dinero?), cada vez que consumís algo (¿cómo te afecta espiritual, emocional, mental y/o físicamente?, ¿cómo le afecta a otros seres y/o al planeta?, ¿quiénes lo producen?, ¿por qué lo producen?, ¿qué se hace con el dinero obtenido gracias a tu consumo, incluso cuando vos no pagás por lo consumido?), cada vez que desechás algo (¿hacia dónde, cómo y por quiénes se transporta ese desecho? ¿qué produce ese desecho y ese transporte?). Cada vez que trabajás (¿qué le estás aportando al mundo? ¿qué estás co-creando? ¿qué estás sosteniendo mediante tu trabajo? ¿cómo tu trabajo, la co-creación de la cual sos parte y/o lo que estás sosteniendo mediante tu trabajo te afecta a vos, cómo le afecta a otros, y cómo le afecta al planeta?). ¿Acaso creés que nada de eso no tiene un impacto en el mundo?

Animate a cuestionar toda la información que recibís y que recibiste durante tu vida. No tengas miedo de encontrar mentiras o influencias que ni siquiera imaginabas, ni de actuar consecuentemente a lo que descubras en tu investigación. Mantenete siempre abierto a cambiar de opinión si se te presenta información nueva.

Elegí responsablemente, según las respuestas que tengas a las preguntas anteriores, tus hábitos, tus costumbres, tus acciones. Hacé que lo que pensás, sentís, y hacés coincida.

Animate a cambiar. Ninguno de los que ya lo hicimos (y lo seguimos haciendo) se arrepiente. Al contrario: nos sentimos cada vez mejor. Nos sentimos cada vez con más paz, más fuerza y más confianza. Aprendemos cada día más a dominar nuestras acciones, nuestras emociones y nuestros pensamientos, y ponerlas en función del bienestar personal y social.

Perjudicar lo menos posible y beneficar lo más posible a partir de la liberación de nuestro potencial, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Ese es el objetivo.

“No creo en la perfección, pero sí en el perfeccionamiento.”

Entonces, ¿qué estás esperando para admitir que cambiar el mundo es posible, asumir tus responsabilidades como consumidor, como ciudadano, como humano y como habitante de este planeta? El momento es hoy.

Gracias por lo que implica tu existencia. Que todos los seres seamos felices.

Entrando acá podés encontrar información que recomiendo sobre diversos temas, y también algunas organizaciones, emprendimientos y herramientas que te ayudarán a seguir cambiando (y a seguir cambiando el mundo). Podés comunicarte conmigo mediante los comentarios o mediante correo-e.

Por favor, antes de comentar, leer esto.

Mutuv

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Co-creador de un mundo mejor para todos los seres.

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